El Pacaya Sin Ruta
En mi perspectiva el Pacaya es uno
de los volcanes si no el volcán más fácil de subir y si no lo han intentado se
los recomiendo por el lado turístico, ya que incluso si no tienen constitución
física para subirlos no importa hay caballos que te sube por un costo adicional
hahaha.
Pero esta nota es sobre la otra cara
del Pacaya la parte en la que no hay ruta, es la que necesitas un guía local
que te diga exactamente dónde ir porque no hay camino, es la parte donde los
carros todo terreno sólo logran llevarte hasta la falda del volcán y de allí no
pasan. Si este lado del volcán es real solo que hay que saber por dónde queda.
Normalmente
uno agarra camino a Amatitlán y en Escuintla está la entrada. Nada que ver por
la ruta que yo les contaré. esta es por la entrada a Santa Elena Barillas en el
km. 25 carretera a el Salvador dónde tomamos ruta hacia el pueblo Los Pozitos Escuintla,
pasando por la granja de molinos de viento, que son realmente impresionantes y majestuosos.
Desde este punto ya Empezamos a ver el volcán a lo lejos. seguimos la carretera
con la ayuda de los mapas del teléfono ya que no hay señalización, pero es de
esperarse aquí en Guatemala difícilmente está señalizado. Al llegar al pueblo
nos topamos con un redondel don cruzamos a la derecha haciendo una pequeña
parada en una tienda para comprar unas botellas de agua para la aventura. En
este punto ya estábamos cerca, pero estábamos buscando la entrada de la finca de
Gil Barillas, pero claro dice el dicho preguntando se llega a Roma
y eso fue lo que hicimos. desde este punto se miraba que la cosa iba a estar
alegre, un caminito estrecho de tierra rodeado de árboles. Habremos pasado si
mucho dos cuadras de este caminito, cuando llegamos a la curva, la última curva
hacia la finca y nos aparece está tremenda vista un recibimiento de un majestuosos
volcán enfrente de nosotros y no pudimos resistir la tentación hubo que hacer
una parada allí para tomar la debida foto y cuando nos bajamos y nos hacemos
más adelante en fondo del lado izquierdo se ven los volcanes Agua, Acatenango y
fuego, haciendo sus debidas explosiones. ¡Totalmente espectacular! Pero como ese no era nuestro destino
continuamos ya que nos estaban esperando en la entrada de la finca para darnos
las indicaciones y presentarnos al guía. Para poder ingresar nada más hay que
hacer una compensación económica al dueño de la finca y claro
lo del guía
En este punto conocimos a Don Julio
nuestro guía, empezamos a avanzar con el carro por un sendero que apenas se miraba,
pero eran más claras las indicaciones del guía. El recorrido para llegar a la
falda del volcán es arenoso lleno de piedras sueltas grandes pequeñas así que
si no se tiene cuidado te pueden dejar atrapado.
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Ya con El volcán cada vez más
cerca, de nuestro lado izquierdo teníamos un río de lava (denominado así por
mí) tuve que hacer una parada ya que la dimensión de esta lava seca era
totalmente impresionante.
Agarre camino y me sumergió dentro de este río negro.
Lo hice de una forma lenta y cuidadosa porque la superficie está inestable, las
rocas estaban solo sobrepuestas y un paso en falso ameritaba una buena caída.
Logré adentrarme como unos 30 metros para lograr una foto 360 rodeado de lava y
el volcán.
El regreso tuvo que ser de la misma manera y con mucho cuidado, pero
está ves si pise una piedra floja y pierdo el equilibrio, en ese momento tenía
dos opciones o trataba de retomar el equilibrio con
opción a caerme o tiraba mi peso hacia abajo sentándome y así nivelarme. Tomé
la segunda opción, pero sin contar que a la hora del sentón estás piedras
cortan y hacen pedazos lo que tocan, mi pantalón sufre una tremenda rotura a la
par de la bolsa izquierda al ser rozado con las piedras. Había que iniciar la
aventura desde abajo, y que mejor teniendo A/C en el pantalón con tremendo
calor que había en ese momento.
Ya en la falda del volcán llegó el
momento de la verdad, el momento de la escalada. Lo único es que habíamos sido
informados que lo íbamos a poder subir en carro y no íbamos preparados para
tremenda sorpresa e incluso llevábamos compañía perruna, un Pomerania llamado
Lui. Al no poderlo dejar en el carro nos lo tuvimos que llevar.
Cómo les había comentado no
hay caminos ni senderos el cual se puedan seguir así que hay que depositar la
confianza en el guía, que vamos por el lugar indicado. En la primera parada no mucho
tiempo después de haber iniciado, nos topamos con uno cráteres y desde aquí ya
se empieza a tener una vista hermosa y se aprecia el río negro de lava. en este
punto uno dice esto va a ser sencillo en menos de una hora subimos y la bajada
más rápida estamos de vuelta en dos horas si mucho. Para todo esto ya eran las
10 30am y habíamos empezado a subir tipo 9 45am, y poco a poco se empezaba a
poner más difícil la subida. Pero igual seguíamos, no les puedo decir que tan
alto íbamos ya que no llevaba altímetro ni nada por el estilo, pero si en este punto después de los pequeños cráteres la vista no tuvo relevancia, hasta después de pasar un tiempo escalando nos para el guía y nos dice que voltiemos.
Aquí es donde ha se empieza a apreciar
una vista impresionante. una mezcla de montañas, arboles, molinos y el río de
lava seca hacían de la vista un momento espectacular. Pero a partir de este
momento el camino cambio completamente y paso de ser un sendero empinado pero
firme a un empinado resbaladizo, arena volcánica. Para mí la peor pesadilla, era
dar un paso y regresar tres. Aquí es donde empieza lo bueno. Lo que si me tenía
impresionado es que el guía subía como si nada mientras uno peleando con el
suelo la gravedad el viento y demás, era complicado seguirle el paso al guía.
Incluso quedarse parado uno se empezaba a deslizar hacia abajo, osea que no
había tiempo de descansar, aunque en momentos no importaba, pero las piernas
pedían descanso. Otro factor importantísimo y que hacía más cansado el viaje es
que ya para este punto eran las 12pm y no había ningún lugar de sombras así que
el sol en su máximo
esplendor hacia de las suyas he irradiaba un calor increíble.
El viento en esta
zona ayudaba cada vez más que subíamos, pero eso sí como consejo si van ir con
una buena capa de bloqueador solar porque el sol sigue quemando, aunque no se
sienta (se los digo por experiencia). Para la 1 30pm ya solo llegué a la vista
del cono. Mis piernas ya no dieron más, esto de escalar en arena volcánica bajo
el sol y con el agua limitada no es de Dios. Pero aun así fuimos premiados con
una vista espectacular rodeados de volcanes y montañas. Una recompensa
inigualable y junto al viento te da un sentimiento que vas volando. Y para que
la experiencia fuera más mágica todavía estaba a la altura de un águila y se
lograba oir el chillido como si estuviera volando junto a ella. Un momento de
conexión con la naturaleza muy bonito al estar arriba del Pacaya.
Ahora viene el momento del
descenso....
Después de haber alimentado la vista con
increíble paisaje y los pulmones con aire fresco es momento de regresar. Bajar el
pedazo de arena volcánica se sintió como ir esquiando en la nieve, ahora si a
sacarle provecho a la resbalada. Es una experiencia muy divertida, pero al
terminar este pedazo empieza la parte dura porque ahora no es hacer fuerza para
subir si no de tener uno su propio peso y no bajar rodando (aunque hubiera sido
más rápido). Pero antes de empezar este pedazo tuve que hacer una pequeña
parada y limpiar mis zapatos de toda la arena y piedras que se me habían metido
por la deslizada. Ya listo empezamos a bajar con cuidado ya que las piernas
estaban cansadas y un tropiezo aquí significaría bajar rodando con unos cuantos
buenos golpes, así que a paso lento empezamos a bajar y cada vez se fue
sintiendo más el calor nuevamente. Casi llegando al final el último tramo lo
baje por dónde habían unos pocos árboles para aprovechar la sombra y
refrescarme un poco. Ya cuando llegue al carro antes de regresar descansamos en
un pequeño techo que se encontraba allí nos rehidratamos y listas para terminar
esta aventura, pero sin antes regresar por el mismo camino de tierra y piedras
por el cual llegamos. A todo esto, ha eran las 3 30pm y lo que iba a ser una
aventura nada más de la mañana nos llevó casi todo el día. Eso sí fue una muy
buena experiencia que ya estoy contando los días para volverla a hacer.







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